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El tiempo de reacción del conductor o conductora

 

A TENER EN CUENTA...
La mayoría de los medicamentos que resultan eficaces para combatir dolencias específicas, conllevan efectos perniciosos de cara a la conducción; el uso de fármacos está presente en uno de cada cinco accidentes. Algunas sustancias producen sensación de euforia; otras, por el contrario, rebajan la capacidad de reacción. Casi todas provocan respuestas físicas y psíquicas insospechadas.

 

CONSEJOS
Los remedios caseros o naturistas, en apariencia inofensivos, también son causa de alteraciones físicas que pueden provocar accidentes.

 

Si tiene que medicarse y conducir, pregunte a su médico o farmacéutico si esa medicina puede reducir su capacitación para conducir.

 

Cuando tengamos que ponernos al volante debemos ser precavidos con los analgésicos, los somníferos, los medicamentos para la tensión y la fiebre, los antiespasmódicos, los remedios contra las alergias y la gripe, los preparados contra el mareo y, muy especialmente, los psicofármacos.

 

 

 

A TENER EN CUENTA...
El conductor o conductora es la responsable del vehículo, y no puede permitirse distracciones que comprometan su tarea. Por eso, debe evitar operaciones como sintonizar la radio, consultar mapas, fumar, usar el teléfono, limpiar gafas, llevar la música a gran volumen, dictar textos, contemplar el paisaje o atender al aseo y aspecto personal.

 

CONSEJOS
Recientes estudios afirman que el nivel de peligro que implica utilizar el teléfono móvil con las manos cuando se conduce, es similar al que tendría un conductor en estado de embriaguez.

 

Las distracciones son una causa cada vez más frecuente de accidentes de tráfico. Por poner un ejemplo, para un vehículo que se desplaza a 120km/h, una pérdida de atención de su conductor de tan solo tres segundos implicaría que el vehículo circulase sin control durante cien metros.

 

Es cada vez más frecuente ver conductores que se ponen auriculares para escuchar música. Es una práctica totalmente prohibida pues puede impedir al conductor escuchar ruidos, como bocinas, sirenas o indicaciones sonoras de los agentes de tráfico, vitales para la seguridad.

 

 

 

 

A TENER EN CUENTA...
La llegada del periodo nocturno origina en los usuarios de la ruta dos inquietudes: la de ver y la de ser visto. Para solventar la primera, es decisivo el correcto estado de la vista del conductor o conductora, el de los faros del vehículo y la atención a las señales de ayuda que existan. Para solucionar la segunda, peatones y ciclistas deben proveerse de accesorios reflectantes y ropas de colores claros.

 

CONSEJOS
Desde el momento en que la luminosidad natural decae al llegar la tarde, la preocupación principal de los conductores y conductoras debe ser la de ver y ser vistos.

 

El estado de las luces de los vehículos es de vital importancia durante la noche o en condiciones de escasa visibilidad. Por eso, es imprescindible ajustarlas periódicamente por un técnico de un taller o durante las campañas de revisión.

 

Un conductor o conductora que de noche tenga problemas para distinguir los objetos con claridad o al que le molesten especialmente las luces de los otros automóviles, debe, por su seguridad y por la de los demás, hacerse revisar la vista por un médico oculista.

 

Si circulamos en motocicleta, ciclomotor o bicicleta, o como peatón al borde de una carretera, además de la iluminación correspondiente conviene ir dotados de prendas vistosas y en el caso de los peatones portar reflectantes.

 

Por otro lado, los conductores y conductoras que precisen llevar gafas deben procurar que las lentes sean antirreflejo y los motoristas deben ser especialmente cuidadosos con el estado de la pantalla del casco.

 

 

 

A TENER EN CUENTA...
Los desplazamientos en coche no originan aparentemente ningún desgaste físico; por eso se utilizan asiduamente. Pero esta impresión es engañosa: periodos prolongados de conducción pueden originar dolores en músculos y articulaciones, con pérdida de concentración y reflejos. Para paliar esas dolencias es conveniente realizar algunos ejercicios en las paradas de descanso.

 

CONSEJOS
No es bueno abusar del coche. Nos hemos acostumbrado a utilizarlo para cualquier desplazamiento, por pequeño que sea, y ello perjudica nuestra salud. Convine realizar pequeños trayectos siempre a pie o en bicicleta.

 

Los periodos prolongados de conducción pueden producirnos tirones musculares y dolencias en las articulaciones, además de pérdida de concentración y reflejos. Por eso, es conveniente descansar a menudo cuando se circula en coche.

 

En los descansos es conveniente realizar pequeños ejercicios gimnásticos para desentumecer nuestros músculos y relajarnos antes de volver a coger el volante.

 

 

 

A TENER EN CUENTA...
Quien va a conducir un vehículo debe evitar las bebidas alcohólicas. El alcohol es la causa de la mitad de los siniestros con víctimas mortales y de un tercio de los accidentes con heridos. El Reglamento de Circulación, con carácter general, prohíbe conducir con tasas de alcohol superiores a los 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre ó 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire expirado.

 

CONSEJOS
El alcohol afecta más y se elimina más lentamente por la noche. Por eso, es frecuente que muchos conductores y conductoras a las que se les realiza un control de alcoholemia por la mañana, den positivo por culpa del alcohol ingerido la noche anterior.

 

Quien conduce un vehículo debe evitar el alcohol. Una sola copa puede limitar nuestra capacidad de percibir peligro, y una segunda, según nuestra envergadura corporal, puede anular totalmente nuestra capacidad de conducir.

 

Los menores de 18 años y los mayores de 65 tienen menos defensas orgánicas frente al alcohol. Por su parte, una comida abundante, aunque retrasa el paso del alcohol a la sangre, no impide al final que éste termine haciendo efecto.

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