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Grupos de riesgo: fuertes y débiles

Los niños y las niñas ven diferente

 

A TENER EN CUENTA...
La presencia de los niños junto a la calzada debe obligar al conductor o conductora a activar precauciones. Por su configuración física, su dificultad para reconocer distancias y objetos, los niños y niñas se encuentran en una situación de desventaja para afrontar situaciones de tráfico. A ello se une su incapacidad para discernir los supuestos de riesgo, y para adoptar las acciones que eviten los peligros.

 

CONSEJOS
Cuando hay niños y niñas en las proximidades debemos circular con más precaución y prever que puedan salir repentinamente a la calzada.

 

Los niños y niñas, por su altura, son difíciles de percibir entre los automóviles aparcados y pueden salir sin previo aviso de entre cualquiera de ellos.

 

Cuando los niños y niñas pequeños se tapan los ojos y no ven, piensan que tampoco los demás les ven a ellos y ellas. Eso les hace especialmente peligrosos en algunas situaciones de tráfico.

 

 

Un mal conductor: el joven irresponsable

 

A TENER EN CUENTA...
El riesgo de accidentes es mayor para ciertos grupos de conductores, entre los que se encuentra el tipo del joven irresponsable, excesivamente intrépido que busca la afirmación personal ante los demás a través de una temeraria forma de conducir. A esta situación psicológica, se añaden elementos de riesgo tales como la falta de experiencia, el alcohol o la falta de descanso adecuado.

 

CONSEJOS
El conductor joven tiene a su favor una mejor condición física, unos mejores reflejos y aptitudes para la conducción; pero esas condiciones favorables no le sirven de mucho si no es consciente de que tiene otras negativas, como la falta de experiencia o la predisposición a aceptar mayores niveles de riesgo.

 

Según estudios recientes, el 16% de los jóvenes realiza una conducción temeraria, provocada en última instancia por una necesidad psicológica de autoafirmarse.

 

Conviene tener siempre presente que el tráfico sigue siendo la primera causa de mortalidad entre los jóvenes del País Vasco.

 

 

Atención a los peatones

 

A TENER EN CUENTA...
Los caminantes constituyen el grupo mayoritario en el conjunto de usuarios de la vía pública. También son los más débiles, ya que su cuerpo no va acompañado de ningún tipo de protección. El conductor o conductora debe tener en cuenta esta circunstancia de desventaja en que se halla el peatón, mientras que éste, a su vez, debe adoptar conductas seguras, sobre todo al cruzar calles y circular por carreteras.

 

CONSEJOS
El peatón es el más débil de los protagonistas del tráfico. Ante los automóviles está prácticamente indefenso. Por eso, tenemos que comportarnos siempre exquisitamente con él o ella.

 

Según las estadísticas, la mayor parte de los accidentes de tráfico que sufren las personas de avanzada edad se producen al ser atropelladas cuando ejercen como peatones.

 

Los peatones también tienen sus obligaciones. Por ejemplo, deben cruzar la calle siempre que sea posible por las zonas señaladas (pasos de cebra) y tienen que respetar escrupulosamente los semáforos.

 

 

Mayores al volante

 

A TENER EN CUENTA...
La décima parte de los conductores y conductoras tiene más de 60 años. Un conductor o conductora mayor no es peor que uno/una joven, sobre todo si ha adquirido experiencia. Pero el envejecimiento del cuerpo humano provoca deficiencias en las aptitudes necesarias para guiar un vehículo: disminución de la agudeza visual, menor resistencia al cansancio, entumecimiento en las articulaciones.

 

CONSEJOS
Con el paso del tiempo nuestro organismo va perdiendo facultades de manera paulatina. Todos debemos ser conscientes de este proceso si queremos conducir con seguridad.

 

La menor flexibilidad de sus articulaciones hace que para los conductores y conductoras de más edad sean más difíciles algunas maniobras, como girar la cabeza para ver en las intersecciones o adelantamientos.

 

Cuando un conductor o conductora mayor se cansa al volante, nota que ha perdido agilidad, se irrita fácilmente o siente sofoco en situaciones estresantes, debe pensar sinceramente si vale la pena el riesgo de conducir un coche.

 

 

Autobuses en núcleos urbanos

 

A TENER EN CUENTA...
El transporte público ayuda a moverse por la ciudad descongestionando el tráfico. Por eso, goza de amplios espacios de parada y carriles especiales que los demás vehículos no pueden usar. En las proximidades de un autobús hay que aumentar las precauciones: cuando circulan, emplean un gran radio de giro; cuando están parados, pueden surgir peatones a su alrededor.

 

CONSEJOS
Cuando nos topamos con un autobús en un cruce, hay que tener en cuenta que este tipo de vehículos tiene un elevado radio de giro. Para facilitar sus maniobras tenemos que darle espacio suficiente.

 

El transporte colectivo es el mejor medio de descongestionar nuestras ciudades. Por eso, se le deben dar todas las facilidades posibles. Una de ellas es la existencia de carriles específicos para autobuses y taxis.

 

El transporte público es la mejor manera de moverse por la ciudad. Aparcar nuestro automóvil particular y utilizar el autobús es un gesto que contribuye al incremento de nuestra calidad de vida.

 

 

Pisar el acelerador

 

A TENER EN CUENTA...
Para muchos jóvenes, el automóvil es un instrumento de escape y de búsqueda de nuevas sensaciones. Pero los vehículos a los que pueden acceder con sus limitados medios económicos son viejos y sin un mantenimiento adecuado, por lo que no son adecuados para demostraciones de sus cualidades como pilotos. Además, su experiencia al volante es aún escasa.

 

CONSEJOS
El coche es para muchos jóvenes un medio de escape de la rutina diaria. Tener coche propio es un símbolo de independencia. Sin embargo, no hay que olvidar que la siniestralidad en carretera es la primera causa de mortalidad juvenil.

 

Los jóvenes no tienen mucho dinero para adquirir automóviles nuevos o realizar reparaciones esenciales. Eso, unido a una conducción agresiva, tiene como consecuencia un incremento en las posibilidades de sufrir un accidente.

 

 

Fumar y conducir

 

A TENER EN CUENTA...
Aunque no está prohibido, el fumar al volante no es recomendable ya que con esa nociva actividad nos exponemos a diversos riesgos. Además, el tabaco y el humo que produce contiene sustancias que pueden afectar a nuestros reflejos o a nuestra capacidad de conducir.

 

CONSEJOS
Siempre que se esté al volante debe evitar fumar. El acto del encendido o el apagado puede distraer nuestra atención e, incluso, podemos sufrir el riesgo de que la ceniza nos caiga encima y nos provoque una situación complicada.

 

 

Ir al colegio

 

A TENER EN CUENTA...
Cada día, cientos de miles de personas acuden a los centros escolares. Este enorme volumen de desplazamientos no está exento de los riesgos del tráfico, por lo que se han adoptar precauciones. Si es peatón, el niño o niña debe conocer perfectamente el itinerario, si viaja con sus padres o madres o en el autobús escolar, se debe extremar el cuidado al subir y bajar del vehículo.

 

CONSEJOS
Diariamente más de 75.000 niños y niñas acuden a los colegios vascos en autobús. Para aminorar los riesgos de tales desplazamientos, los vehículos que realizan este transporte y sus conductores o conductoras deben cumplir requisitos mucho más rigurosos que los demás. Las inspecciones periódicas en carretera, aunque supongan molestias y retrasos, son la mejor forma de garantizar la seguridad.

 

En el autobús los niños y niñas deben ir siempre obligatoriamente sentados. La presencia de un acompañante adulto que se responsabilice de los niños y niñas durante el viaje es siempre aconsejable y en algunos casos obligatoria.

 

Cuando comienza el nuevo curso escolar, conviene analizar con los niños y niñas el itinerario hasta la escuela o hasta la parada de autobús, advirtiéndoles de los puntos peligrosos; incluso haciendo el recorrido con ellos, varias veces si es necesario.

 

El momento en el que los niños y niñas se apean del autobús es especialmente peligroso. Se debe poner especial empeño en advertirles de que nunca crucen la calle junto al vehículo pues éste les puede obstruir la visión sobre otros automóviles.

 

 

Circular en las proximidades de un colegio

 

A TENER EN CUENTA...
Cuando se circula en las proximidades de colegios, parques, etc. el conductor o conductora debe extremar la precaución puesto que existe la posibilidad de que un niño o una niña salga inesperadamente a la calzada.

 

CONSEJOS
Cuando circulemos cerca de colegios debemos reducir la velocidad y ser más precavidos. Si vemos, por ejemplo, un balón que rueda por la calzada debemos reducir inmediatamente la velocidad pues es muy probable que detrás de él salga un niño o niña corriendo.

 

 

Los acompañantes en el vehículo

 

A TENER EN CUENTA...
El 90% de los accidentes se producen por errores humanos, fundamentalmente de los conductores y conductoras. Sin embargo, en ocasiones, los acompañantes son un elemento de distracción para el conductor.

 

CONSEJOS
Una actitud positiva y de colaboración por parte de los acompañantes, hablando relajadamente con el conductor o conductora, haciéndose responsables del comportamiento correcto de los niños y niñas que puedan viajar en el vehículo, dando incluso algún consejo ante alguna incidencia de tráfico, etc., puede ser una buena contribución a mejorar la seguridad del viaje.

 

 

Agresividad al volante

 

A TENER EN CUENTA...
La educación y nuestra propia conciencia de vivir en sociedad deberían inducirnos a un comportamiento correcto, también en el tráfico. Sin embargo, los gestos de violencia entre los conductores son cada vez más abundantes. Factores como la edad, el sexo, el estado de ánimo o el tipo de vehículo, provocan esas actitudes que, si son graves, pueden estar recogidas en el Código Penal.

 

CONSEJOS
Muchos conductores y conductoras activan sus rasgos violentos apenas se ponen al volante de un vehículo. El coche les da cierta impunidad pues les aísla y les permite marcharse rápidamente tras un accidente con otro conductor o conductora.

 

En ocasiones, la interpretación imaginaria que hacemos de la supuesta conducta de otros conductores es el único argumento de nuestra respuesta violenta (¡me adelanta sólo por hacerme un desplante!).

 

Nuestra propia educación y nuestra propia conciencia de vivir en sociedad deberían marcarnos unas pautas de comportamiento correcto, tanto en el tráfico como en otras actividades.

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