Las pretensión de estos informes monográficos que la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco publica anualmente no es la de realizar un diagnóstico exhaustivo sobre ninguno de los problemas más sensibles de la seguridad vial, sino la de ir concienciando a los ciudadanos en general, y a la población de riesgo en particular, de la necesidad de corregir conductas y hábitos que con frecuencia ponen en riesgo su integridad personal y la de su entorno.
Concretamente, en este monográfico sobre la accidentalidad de los peatones queremos resaltar que los peatones, como conductores de su propio cuerpo, constituyen un colectivo de alto riesgo, especialmente cuando caminan o cruzan las calles de nuestras ciudades.
Es importante que los poderes públicos insistan en instrumentar las soluciones más eficaces para mejorar la funcionalidad de los pasos de cebra, de los semáforos y de los dispositivos moderadores de velocidad. Al mismo tiempo, es imprescindible apostar por la educación vial para que el peatón sea respetuoso y cumpla las señales de tráfico.